Tan sorprendente como hostil
El altiplano catamarqueño ocupa gran parte de la provincia desde la ruta 40 hasta el límite con Chile. Un periplo entre Tinogasta y Antofagasta de la Sierra donde cada pueblo parece detenido en la historia.
La Puna en estado puro surge como a flor de piel en Catamarca. Se muestra tal cual es. Con todas sus virtudes y sufrimientos (propios y ajenos). Pocos sitios en la Argentina son tan desolados como este rincón de la cordillera. Pocos lugares son tan hostiles. Aquí el clima se combina con la altitud para ponerle una barrera al visitante, a veces infranqueable. Y que belleza esconderá que, hasta en las condiciones más extremas, el hombre va, una y otra vez, a descubrirla.
El altiplano catamarqueño ocupa gran parte de la provincia, que podría referenciarse desde la ruta 40 (que la atraviesa en sentido norte- sur), hasta el límite con Chile. Aquí se encuentran los departamentos de Tinogasta y Antofagasta de la Sierra. La hostilidad del ambiente, se refleja en la densidad de la población: en el primer distrito es de 0,8 hab/km2; en el segundo, baja a 0,045 hab/km2.
Con estos números es posible imaginar el contexto de la travesía: a lo largo de muchísimos kilómetros se cruzan muy pocos pueblos. De igual forma, el combustible escasea tanto como los servicios de comida y alojamiento. En esta zona, las localidades mejor preparadas para recibir a los turistas son Antofagasta de la Sierra, Tinogasta, Fiambalá y Belén. Sabe su gente el valor que tienen los visitantes. Presumen el potencial de estas tierras y se brinda completamente. Porque en el turismo ven una industria sin chimeneas que les permite subsistir en el propio suelo, sin la necesidad de trasladarse a lares ajenos.
Sorpresas a cada paso
Inicialmente, esta hoja de ruta hubiese partido en Fiambalá con la idea de cruzar a Antofagasta, por la Sierra de Sanbuenaventura. Al pie de este cordón se encuentra un puñado de poblados como Tatón, Palo Blanco, Mesada de Zárate y Medanitos. Aquí, el viento Zonda hace y deshace a su antojo, a tal punto que unos 20 años atrás tapó de arena a un paraje llamado La Soledad, próximo a Medanitos. Es que el terreno se caracteriza por la presencia de arena, concentrada principalmente en las Dunas de Tatón, próxima al pueblo homónimo. Paraíso de “off roaders”, estas montañas de talco son tan divertidas como peligrosas, aunque nos referiremos a ellas puntualmente en un próximo relato.
Decíamos que la idea era partir por el camino que atraviesa la sierra, pero parte de la cornisa se había derrumbado una semana antes. Así que hubo que optar por el trazado convencional: rutas nacionales 60 y 40, y provincial 43.
La Puna, además de hostil por el clima, lo es por el terreno. El ripio, como afilado, corta los neumáticos, con la misma precisión que un cirujano. Por eso, hay que llevar un ritmo lento y realizar maniobras amplias para que el perfil del caucho no contacte con el suelo. La experiencia propia ha demostrado que conviene llevar los neumáticos más inflados que lo habitual.
El Eje, Puerta de Corral Quemado, Villavil, la cuesta de Randolfo y Laguna Blanca, son los sitios más importantes al norte de Belén. Puntualmente Laguna Blanca, constituye una Reserva Natural de Vida Silvestre, con status provincial, admitida por la UNESCO en 1979. Además de la belleza geográfica, caracterizada por una laguna, varios arroyos y pastizales de altura en un contexto montañoso, el sitio tiene grandes riquezas arqueológicas. Se han realizado varias excavaciones y se han descubierto antiguos asentamientos incaicos.
Próximo a la Reserva, después de domar el camino que por esta parte se torna zigzagueante, aparece El Peñón, poblado de referencia si se planea ingresar al Campo de Piedra Pómez. En el Peñón hay unas 50 familias y una escuela donde suelen servirse los almuerzos a los visitantes.
Piedra Pómez es una enorme formación de material calcáreo, fácilmente erosionable, que se levanta en medio de cerros negros y rojizos. Tan bella como vulnerable, la zona carece de protección legal: no constituye reserva alguna. Entonces, suelen verse huellas de vehículos (motos, principalmente), productos de maniobras que desgastan (antes bien destruyen) el suelo. Un poco más de adrenalina, no justifica la acción: en muchas ciudades hay excelentes circuitos creados para tal fin.
La barrera del clima
Mencionamos que, eventualmente, la barrera que conforma el clima resulta insuperable. Y vaya si lo sabrá uno de los integrantes que realizó esta hoja de ruta. Pareciera que un pequeño punzón va calando en la nuca, hasta que el dolor de cabeza se torna insoportable; siguen mareos y nauseas. De suceder esto, el maleficio de la Puna se apoderó del cuerpo. De no hacer algo, cada momento es peor. Se soluciona con oxígeno y un par de medicamentos o descendiendo a la altitud acostumbrada. En general, el cuerpo de adapta a las condiciones atmosféricas. La manera de ayudar a compensar la falta de oxígeno es moverse despacio, comer liviano y beber mucho agua.
La cercanía de Piedra Pómez respecto a la ruta permite retornar a Antofagasta de la Sierra para recuperarse en la Hostería Municipal, cargar combustible y planificar el día siguiente. En esta oportunidad, se siguió a Antofalla, un minúsculo paraje donde viven 50 personas que luchan por sobrevivir a fuerza de pulmón. Históricamente criaban ovejas y mantenían una lucha constante con los pumas. Pero una ley les prohíbe cazar los pumas, así que se les hace casi imposible criar ovejas. Los sueños de su gente están puestos en el turismo y la minería. Porque de seguir como en los últimos 20 años, el pueblo desaparecerá: los jóvenes ya no quieren quedarse, prefieren buscar su futuro en la ciudad.
El Abra del Diablo y el Salar de Antofalla son los dos obstáculos que separan al minúsculo pueblo de la capital del distrito. Una vez que se cruza los más alto de los cerros, entre colorados y negros, se visualiza el campo de sal más largo del mundo. Entonces se siente la proximidad a Antofalla, pero es un error, porque el tránsito se hace tan lento por la irregularidad del terreno que la distancia parece multiplicarse.
Si los caminos de aquí fuesen un trébol, Antofalla sería su corazón. Las alternativas que cruzan son variadas, todo depende del desgaste que haya sufrido el grupo, del estado de los vehículos y de la cantidad de combustible. La Puna es bellísima e inmensa, digna de disfrutar. Pero hay que prever cada momento, y estar preparado para sobrellevar un imprevisto. Porque no es un mito que estos suelos están casi desolados.
La organización “4x4 Sin Límite”, prepara una salida para septiembre, del 12 al 17, por Mesada de Zárate, Cordillera de Sanbuenaventura, Caldera del Cerro Blanco, Campo de Piedra Pómez, Antofagasta de la Sierra y Volcán Galán. Contacto: Humberto Savastano, (011) 4251-4277/2103, 4x4sinlimite@ciudad.com.ar.

